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Laguna Grande de Peñalara nocturna. Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama 4-7-2015

P.N. SIERRA DE GUADARRAMA=Control, Restricción, Prohibición

En un tiempo ya lejano, concretamente unos cien años atrás, escribía Don Francisco Acebal en el prólogo del libro firmado por el afamado pionero guadarramista José Fernández Zabala, sobre la Sierra de Guadarrama, como una sierra agreste, áspera, inédita, inexplorada, desconocida, e ignorada, donde contrastan los románticos pinares con las blancas galas invernales. No se si tiempos pasados fueron mejores, habría que haberlos vivido para saberlo; nos toca lo actual, y a los que nos gusta huir de las aglomeraciones y romerías, la más que explorada Sierra de Guadarrama nos obliga a buscar itinerarios nada populares, y que nos hagan sentir algo del espíritu “aventurero” de los pioneros que descubrieron esta sierra. Unos lo llaman romanticismo, para otros es, simplemente, Puro Guadarrama.

En busca de un Guadarrama lo más parecido al que se encontraron sus descubridores, salimos un atardecer de julio, dos lunas después de la llena, hacia la plácida y quieta Laguna de Peñalara; a diferencia de aquellos no podremos transitar con total libertad por los alrededores del humedal. Los Zabala, Quirós, Mesa, o Víctory, no encontraron las limitaciones de paso actuales en un entorno, en aquel lejano tiempo, por descubrir. Levantando la mirada al cielo, veremos las mismas estrellas que observaron aquellos “privilegiados”, mientras escuchamos el “silencio”, roto a intervalos, por el tintinar de la esquila de una vaca que pasta sosegada en el fresco verde que rodea la laguna.

Ilusos en nuestra búsqueda, más utópica que real, junto a la laguna grande, bajo las estrellas que cubrieron a quienes nos precedieron, e iluminados por la misma luna, nos vienen a la mente los versos del poema “Peñalara” de Carlos Fernández Shaw:

Peñalara

“En clara noche de Luna clara,
brilla á la Luna
la gran laguna
de Peñalara.

Brilla con una
luz misteriosa;
de tonos puros, de tonos leves,
como las nieves,
color de rosa.
Llena, muy llena,
del agua pura,
limpia, serena,
que da la altura.

Sobre las ondas,
brilla la cumbre.
Con grata lumbre
de tintas blondas.
Y en un profundo
noble reposo.
¡Cima de un mundo
maravilloso!

Y al pie del agua, limpia y serena,
que llena y llena,
constantemente,
la gran laguna,
— tan reluciente
con tanta Luna, —
se esparce un prado,
de luz vestido;
muy dilatado,
muy florecido…”

Lo que si hemos logrado hoy es aliviar el espíritu, huir del calor y bullicio de la urbe, y regresar con el pensamiento de un Guadarrama que dejó de existir. El progreso ha matado la libertad y el espíritu de aventura.

Itinerarios a la Laguna Grande de Peñalara:

Respetando las normas del Parque Nacional (no fomentaremos desde este espacio el incumplimiento de las mismas), y puesto en contacto con el Centro de Visitantes Peñalara, me informan de los tres itinerarios posibles a la laguna de Peñalara y su entorno, a día de hoy y desde el Puerto de los Cotos:

1º) por la RV/2 al Mirador de la Gitana y Cobertizo del Depósito, desviándose justo antes de este a la derch por la RV7/RV8, pasando por la Fuente Cedrón y una posterior caseta de control del parque; desde esta y sin cruzar el puente de madera, seguir el camino entarimado hasta las cercanías de la laguna.

2º) por la RV/2 al Mirador de la Gitana y Cobertizo del Depósito, continuar por la pista principal sin tomar el primer desvío de las RV7/RV/8 (recorrido 1º); tras amplia curva a izd se presenta un desvío a la derch por el que seguiremos, pasa junto a la Laguna Chica (seca en verano), enlazando con la RV/7 en la caseta de control del parque; continuaremos a la izd por el camino entarimado del recorrido 1º.

3º) por la RV/2 al Mirador de la Gitana y Cobertizo del Depósito, continuar por la pista principal sin tomar el primer desvío de las RV7/RV/8 (recorrido 1º), ni un segundo desvío a la derch (recorrido 2º); pasado este se llega a una bifurcación señalizada, el camino de la derch RV/3 nos lleva al refugio Zabala. Una vez en este, y en el lado opuesto del que llegamos, descender el canchal por la traza pisada hasta las inmediaciones de la laguna. Esta opción solo se recomienda a las personas más acostumbradas a caminar por montaña debido al tipo e inclinación del terreno.

Folleto del P.N. con mapa de las rutas y normas en el Macizo de Peñalara

Observaciones: Se recomienda consultar en el Centro de Visitantes Peñalara el recorrido que tengamos previsto hacer por el macizo de Peñalara, por si transcurre por alguna zona donde no esté permitido el paso. Y ante todo, cumplir las normas establecidas por la gestión del P.N. de la Sierra de Guadarrama, para la mejor conservación del entorno.

Recomendaciones: El ruido y la luz artificial es contaminación en espacios naturales (protegidos o no); no obstante, en el P.N. de la Sierra de Guadarrama está permitido el uso de linternas individuales. Hay a quien le molesta la luz de un frontal para tomar una foto de la laguna a la luz de la luna; y a otros nos molestan las voces subidas de tono que perturban la tranquilidad del lugar, y que para hacer fotos no es necesario dar. Cumple las normas del Parque y respeta a los demás.

Las fotos del recorrido:

Laguna de Peñalara Nocturna

BIBLIOGRAFÍA

“Poemas del Pinar”, Carlos Fernández Shaw. Ed. Librería de los sucesores de Hernando, Madrid 1911.

“Excursiones al Guadarrama” Tomo I, José Fernández Zabala. Ed. la R.S.E.A.P. y la Consejería de Medio Ambiente de la C.A.M. Madrid 2006.

© Texto y fotografía de Rafael Rodríguez